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WhatsApp necesita un Manual de Carreño

Sentarse en una mesa a cenar, asistir a una reunión entre amigos, manejarse dentro de una clase en la Universidad, ir al teatro, al cine...podemos nombrar infinitas actividades que involucran intercambio social que han existido a lo largo de cientos o miles de años de historia de la humanidad. Las culturas y sociedades han convenido en protocolos y códigos de comportamiento que dirigen las formas de actuar de un ser "civilizado".

PERO...llegaron hace pocos años nuevas formas y lugares virtuales en los que compartimos y nos comunicamos mucho: las redes sociales...y los clientes de mensajería instantánea como WhatsApp. En este post vamos a hablar solo de WhatsApp.

La adopción de esta herramienta, que ocupa un alto porcentaje de nuestro consumo diario de pantalla móvil, nos pone en un punto en el que ya deberían irse perfilando ciertas convenciones...pero la realidad es que hasta ahora existe alguna referencia oficial que dicte las normas adecuadas de comportamiento en los famosos "chats". Estos grupos virtuales, en los que convivimos con tanta gente a lo largo de nuestro día, se han ido proliferando en un número directamente proporcional a las experiencias y eventos de vida: el chat de los compañeros del colegio, el de los compañeros de la universidad, el de las de la clase de cocina, del salón de cada hijo, del desayuno del 21 de diciembre...

Con unos 7 años de estar usando WhatsApp, y con limpiezas de chats muy frecuentes, conté 18 chats en mi teléfono que han tenido actividad durante el último mes. Dieciocho! Es como estar con un pie en dieciocho reuniones sociales...que se activan al unísono cuando hay eventos comunes a todos, como el terremoto, como las elecciones.

En cada uno de estos cuartos, ocurren muchas cosas a diario:

  • se conversa (de las moscas que vuelan, de política y de religión)
  • se felicita
  • se cuentan chistes
  • se envían oraciones espirituales (de una longitud de una o de un millón de líneas)
  • se envían mensajes de voz (de una o de un millón de palabras)
  • se envían fotos y videos (de uno o un millón de KB)
  • se invita, se sugiere invitar y se expulsa a gente a ser parte o no del grupo
  • se publicitan bienes y servicios de toda índole, se flirtea, se pelea, se mandan mensajes equivocados...y mil cosas más...

Ubiquémonos en algún caso de reunión social que sí tenga evolución histórica. Por ejemplo: el cumpleaños de un amigo celebrado en una casa. Conocemos perfectamente cuándo ciertas actitudes están fuera de tono, qué comportamientos empatizan con el resto y cuáles causan todo lo contrario. Tal vez estos mismos comportamientos en otro contexto serían más o menos aceptados, pero en todo caso: lo sabemos; o la mayoría civilizada lo sabe. Volviendo a un "grupo de WhatsApp", y aludiendo nuevamente a la lista anterior de intercambios posibles, al no existir reglas escritas es muy probable que surjan situaciones desde raras hasta negativas, simplemente porque los humanos que interactuamos no nos estamos deteniendo a pensar que estar en un chat no es lo mismo que estar presente en una sala mirando la cara, los gestos y las expresiones a las personas. Interactuamos a destiempo, en diferido, cuando nuestro roaming/megas disponibles/horario/reojo al manejar nos lo permitan. Hablamos con otros elementos del lenguaje diferentes a las palabras y los gestos faciales y corporales (a.k.a. fotos, videos, memes, emojis, gifs). Estar en un chat implica que todas nuestras expresiones quedan documentadas, reproducibles y susceptibles de que un tercero (hacker, pareja celos@ o ladrón de celular) las vea. Nunca antes habíamos interactuado socialmente bajo esas condiciones.

Entonces ese interactuar en nuestros "chats" espontáneo, cotidiano, ya en el 2017 se va sintiendo natural, y en esta vida de ir a mil por hora no nos detenemos a analizar:

  • que ciertos temas de conversación son sensibles a las creencias u opinión de alguien de los que está dentro del grupo y que hay muchas gamas de tolerancia frente a muchos contenidos en todos sus formatos
  • que ciertos temas de conversación simplemente no son interesantes ni relevantes para todos los miembros del grupo
  • que los smartphones no tienen Gigas infinitos (cuando enviamos videos estamos consumiendo espacio del limitado disco duro de nuestros amigos de chat)
  • que la presencia de un nuevo miembro del grupo tal vez no sea igual de grata para todos los miembros del grupo
  • que la gente trabaja y tiene reuniones...también duerme, va al cine y va al baño (en resumen: no está el 100% del tiempo mirando la pantalla del celular)
  • que el común denominador que define al grupo podría no serlo más para alguien en algún momento...(imagínense el chat de las "novias" cuando una deja de serlo...y peor aún, llega la siguiente...)
  • que el roaming cuesta mucho
  • que hay fuentes fidedignas de información noticiosa (por ejemplo: los diarios)
  • que todo lo que decimos puede ser grabado y compartido a otros en dos segundos (con o sin voluntad del que lo hace)

Frente a lo complejo de todo esto...y ya que no hay reglas al respecto, cada vez estoy más de acuerdo conmigo misma en que estar en un chat, es como estar en una ciudad de anarquía. Como en las Sodoma y Gomorra de la era digital. No hay norte, no hay referencia, ni siquiera hay seguridad.

Entonces cuando a veces no hablo, o no felicito, o lo hago un poco tarde, me pongo nerviosa. Me hago miles de preguntas que nadie me puede contestar:

  • será que quedo mal ante mi grupo si no digo feliz cumpleaños al cumpleañero, aunque le haya dicho en persona?
  • será que quedo mal ante el cumpleañero si no le dije feliz cumpleaños en el momento en que todos lo hicieron en el "chat"?
  • será que quedo mal ante mi grupo si vendo u ofrezco mis productos o servicios profesionales? una foto estará bien? dos? tres?
  • seré desadaptada social si yo soy la cumpleañera y no respondo "gracias" a todas las felicitaciones dentro de mi chat de 30 personas?
  • es una excusa aceptada el no asistir a un evento cuya invitación fue a través del "chat" y no la leí?
  • es coherente con el protocolo de elegancia real invitar a algún evento social únicamente a través del "chat"? un cumpleaños sí? una boda no? ninguno? todos?
  • será mala educación decir en el chat que no pude leer los 103 mensajes que desfilaron durante la última hora?
  • será mala educación no leer ningún mensaje...solo porque no tengo ganas? (la verdad es que quería haber escrito "no me da la gana" pero eso tal vez sí sería mala educación ;P)
  • seré mala gente si no hablo cuando todos están hablando, aunque esté leyendo?
  • cuál es la ventana de tiempo aceptada para leer un mensaje?
  • está bien pedir permiso a mi jefe a través de WhatsApp?
  • está bien reprender a mi empleado a través de WhatsApp?
  • cuál es el momento o la frase o el motivo propio para salir de un "grupo" y no ser mal visto? existe tal? (frase o motivo propio para salir de un "grupo")

La lista puede ser infinita; del tamaño de los casos triviales y trascendentales de las relaciones humanas que se construyen, mantienen, destruyen y reconstruyen a lo largo y ancho de los "chats" de WhatsApp. Por ahora nos queda seguir actuando al menos respetando las reglas más básicas: las del sentido común.

Puedes opinar y dejar tus comentarios abajo, a las finales comenzamos el Carreño del WhatsApp ;)